¿ESTAMOS ENTRE CRISTIANOS? (725)

A UNA MADRE QUE PEDÍA LA PAGA DEL
VIRGO DE SU HIJA A QUIEN NO SE
LE HABÍA QUITADO



¿Estamos entre cristianos?
¿Sufriráse en Argel esto?
¿Que a un estudiante le engañen?
¿Que a un poeta pidan censos?


Llámome yo Diego Antón,
y no hay memoria en el tiempo
de Diego que fuese cambio,
ni de Antón que hiciese asiento.


Naciera yo Octavio o Julio,
y conociera dineros;
a quien los tiene los pidan,
y denme a mí, que no tengo.


No se hiciera con un calvo
lo que conmigo se ha hecho,
ni con un zurdo, que sirve
a todos de mal agüero.


Yo estoy bueno,
roto y enamorado, y sin dinero.


Una madre y una hija
mi muerte y sepulcro fueron:
mató la hija mi vida,
comió la madre mi cuerpo.


Su vecino fui seis años;
posada y lumbre me dieron:
lo mismo le dan de balde
a Judas en el infierno.


Son las dos como un retrato
destos que hacen modernos:
que por el un lado es ángel
y por el otro, sardesco.


No sé yo por qué pecados,
por qué muertes o capeos,
por tres años desterrado
vine a doncella sin sueldo.


Yo estoy bueno,
roto y enamorado, y sin dinero.


Honestas son por el cabo:
a serlo ansí por el medio,
a las dos sobrara mucho
y a mí me faltara menos.


Su modo de proceder
es un puro testamento,
pues que todo es «Ítem más»,
después de mandar su cuerpo.


Hácenseme de los godos,
y viéneles, según pienso,
esto de godas por marcas:
perdóneme Dios si peco.


Al nacimiento de Cristo
pareció su nacimiento,
pues nació entre padre y madre,
entre mula y buey con cuernos.


De músicos es capilla,
de capillas es convento,
de soldados es presidio
y de pajes es tinelo.


Yo estoy bueno,
roto y enamorado, y sin dinero.


En hacer a todos cara,
y en encubrirla al momento,
son hija y madre, sin duda,
una tapa y otra espejo.


Aguardando está un marido,
que, en acabando de serio,
no habrá diablo que le aguarde
más que un toro jarameño.


Es su casa barbería,
donde el rapado es el necio,
y las bolsas las bacías,
y ellas, en rapar, barberos.


Fruta es ésta que se da
en cada tierra a su precio:
en Sevilla a veinte y cuatro,
y a seis dentro de Toledo.


Yo estoy bueno,
roto y enamorado, y sin dinero.


Dice que llevé su flor;
cristiano soy, alma tengo,
y si yo vi flor ni rosa,
lo pague esclavo en Marruecos.


Ni yo vi en su cuerpo todo
jardín alguno ni huerto,
aunque en el lugar que dice
ha tenido muchos tiestos.


A Santiago de Galicía
me parece su aposento,
donde viene todo el mundo
en figura de romero.


Parece una montería
su calle en anocheciendo,
pues ladran, laten y silban
para hacer seña al terrero.


Yo estoy bueno,
roto y enamorado, y sin dinero.


Poesias